CARTA ENTRAÑABLE DE MARIO MILLAN SOBRE CORESES 2011

                                                         CORESES 3 DE JUNIO 2011

¿Qué como empezó todo?
Es curioso de cómo la casualidad puede dar un golpe de timón a tu vida diaria. Pues miren, comenzó con GOOGLE. Me habían dicho o quizás leí en algún momento, que si pones tu nombre y apellidos en el famoso buscador, los resultados pueden ser increíblemente curiosos ¡Lo afirmo! A mí se me erizaron los pelos. Efectivamente salieron varias referencias a nombre de Mario Millan Santos, que si taichi, camino de Santiago,..etc..., pero la primera referencia decía “Con ocasión de nuestro próximo encuentro en Gijón os agradecería alguna información sobre estos compañeros. Mario Millán Santos, Javier González Merino…..¡¡UuuuFFFF!! Ese era yo. ¿Promoción del 70? ¿Qué era eso?, pues adelante, me meto en el blog y voy leyendo mirando aquí y allí, videos que no conozco a gente y de repente álbum de fotos ¡Aquí si que me di cuenta que eran de la Uni de mi curso, también salía ¡¡¡mi clase!!!. Según iba leyendo la emoción subía, cuando veía a aquel montón de críos de 13-14-15 años, algunos con cara de susto todavía. Llamo a los compañeros actuales de trabajo les comento la situación y les enseño las fotos ¿y estos quienes son, Mario y donde estas tu? ¿Pero esto cuando fue?
Mas adelante se puso en contacto conmigo Bartolomé y Angel Fragoso, el Guti, Fernández Espina, todos y cada uno de ellos me animaron a que acudiese a Coreses, quizá lo que más me decidió fue la carta de Espina y el correo que él me envió.

¡¡Decidido!! saco billete para el día 3 de junio vía Madrid (yo actualmente vivo en la isla de Gran Canaria) y allí alquilo un coche para ir dirección Zamora.

Me planto en Coreses sobre las 14:30. ¿Fantástico? ¡No hay nadie! Aprovecho y me repaso el hotel, me quedo flipado con la dotación y la decoración. Mucho color... ¡Que tranquilidad, no me conoce nadie! Aprovecho y en la hermosísima bañera con chorros que hay en la habitación, me tomo un baño de sales, por poco me quedo dormido por lo que decido cambiarme e irme al pueblo. Poco que ver y buen vino que beber.

Cuando estoy en el hotel de nuevo, me acerco a cafetería, siempre con la esperanza de no encontrar a nadie, porque la verdad es que voy un poco acojonadito. Según meto la cabeza ni me da tiempo a volver atrás, escucho una voz poderosa ¡MILLAN!, alguna afirmación, ¡Si es él! ¡Parece que sí!. Me debieron ver la cara de susto que llevaba. Eran Riaño, Torre, el hermano de este último y sus respectivas compañeras. Nos dimos un fuerte y cariñoso abrazo.

“Es que nos ha dicho Bartolomé que te tuviéramos localizado, que ibas a venir…” y me empezaron a arropar, a mimarme (¡¡No sabéis cuanto os lo agradezco!!). Ya no hay vuelta atrás, ya no hay excusa de última hora para rajarse, fuimos poco a poco retomando contacto, intentando recordar alguna cara ¡qué difícil! contando historias de situaciones de hace 35 años. (¡Que buena gente!). Cuando estaba mas tranquilo salimos a dar un paseo por el entorno del hotel, según estamos en el patio trasero veo un coche aparcando, ellos se acercan con naturalidad, veo una cara que me mira intensamente desde dentro del coche, yo pregunto un poco cortado ¿Quiénes son? Y Torre o Riaño, no me acuerdo bien, me contestan Alberto y su mujer. ¿Alberto?, pero esa cara ¡me sonaba tanto! Aunque yo estaba en segundo plano, Alberto vino decidido hacia mi, como una bala, ¡MARIO! ¡MARIO MILLAN! ¡JODER ALBERTO FERNANDEZ! ¡Cuantas aventuras en Precou y en COU! ¡Cuantas salidas a Gijón!, el abrazo fue tan fuerte e intenso , con lagrimillas incluidas, que su compañera Julia nos miraba con asombro y luego ella me pregunta ¿llevaban mucho tiempo sin verse? ¡ treintaypico de años Julia! Alberto y yo nos hicimos entrañables a partir de Precou, curiosamente antes no habíamos tenido casi contacto, ¡ vaya cabeza privilegiada la suya y corazón entrañable!, cada vez que lo miro me doy cuenta de sus gestos, ¡no han cambiado!, cada uno de nosotros seguimos teniendo las mismas maneras y tics después de tantos años. Por la noche nos fuimos a cenar a Coreses y al termino nos dijeron en el hotel que teníamos opción de ir a una pequeña disco con decoración de motivos egipcios, bueno yo cuando entramos me imaginaba que íbamos a aquella que montamos en la Uni que le llamamos “la Rata”, ¿se acuerdan? , nos la cerraron porque todas las pibas de Gijón iban a darse el lote con nosotros. ¡Envidiosos!.

Cuando volví a mi habitación ya lo tenia asimilado ¡Mañana veremos que pasa!
Y estamos a día 4, en el buffet Julia y Alberto me invitan a su mesa y ella se encarga de sacarnos los cafés, ¡bendita paciencia! Cada café sobre tres minutos y encima al lado tuyo tenías una muchacha del hotel analizando tu capacidad de manejar la bendita cafetera. En la mesa, Alberto saluda a la gente de la mesa de al lado y me pregunta ¿no lo conoces? No. Es Abad. El mira hacia mí y me presento. Soy Millan, se me queda mirando y haciendo un gesto con sus manos mirándome la cara, me reconoce, ¡Estabas en la cuadrilla de Jordán! , nos damos un abrazo y me comenta que Jordán esta trabajando para la Comunidad de Madrid, espero verlo pronto, seguro que sigue siendo el mismo asocial que cuando teníamos 17 años. Abad en nuestra época era un deportista nato y me da la pinta de que sigue en la misma onda.
Después de l desayuno salimos a pasear Riaño, Torre, Alberto, yo y sus parejas. No tarda mucho y aparecen dos coches, las llegadas se van incrementando según pasa el tiempo, veo a Bartolomé, abraza a todos y me va mirando por el rabillo del ojo, controlando a ver si estoy bien. El abrazo es enorme. ¿Donde estabas Mario? Hay un rostro muy conocido en mi interior que se acerca me da un apretujón, es Javier Ruiz, ¡el Dudu! Casi el jefe de comandos de la pandilla, me hace recordar momentos que están escondidos en mi memoria y afloran, de golpe, uno detrás de otro, salidas nocturnas por el ultimo piso de la Uni, pero en una parte que esta sin terminar y se podía llegar a la sala de profesores, teníamos que pasar por un alfeizar, como para matarse, ¡pero que nos importaba¡ No voy a contar mas porque seria motivo de denuncia.¡Que grande eres Dudu¡ Ruiz me hizo recordar que el primer año yo era jefe de dormitorio. ¡Es verdad que muchos lloraban lejos de casa y de la madre! Pero así nos forjamos.

Mientras estamos cotorreando (los canarios dicen ‘paliqueando’) una pareja, son Paco Perez Ramos y su compañera, ¡este si que viene preparado!, trae un librito donde están las fotos de todos los cursos que nos hicimos en la escalera, con nombres y apellidos para poder reconocernos, a poco aparece Carlos Martin Arnaiz y mujer, ¡esta cara si que me suena! , este hombre era un atleta igual que Gaitán y Rojo.

Y de repente veo la cara de ¡Angel Fragoso! ¡qué fuerte y cariñoso abrazo!. Fragoso, al acabar el COU, se vino a Bilbao (en aquella época era mi residencia), todavía tiene un pequeño papel que me enseña, donde ponía de mi puño y letra la dirección del siguiente destino familiar que era Barcelona, es increíble las cosas que podemos guardar de épocas que son tan importantes en nuestras vidas. Fragoso y yo nos fuimos, con el carné de conducir recién sacado y mi SIMCA 1000, a Vitoria, a ver a Luis Peña (El Chubal). ¡Que lindo volver a verte Angel!

También está Ramiro, que me cuenta que trabaja programando interfaces para una multinacional con la que yo también tengo relación, y no digo su nombre porque nos odiamos mutuamente. Conversando con él, sale el tema de los estudios realizados y ¡flipa! Ramiro también hizo Sociología. Un compañero que siempre fue inquieto en letras.

Nos vamos a tomar unos tragos a cafetería y la tropa llega uno tras otro, Huidobro, Martínez Ávila (que como yo es la primera vez que viene),González Juez, que estábamos alojados en habitaciones contiguas y salimos a la misma vez hacia la planta baja, sin saber quien era uno y otro, Patxi Ávila (el Patxi),Angel Álvarez (el Peque), que el único recuerdo que en ese momento tenia de Jordán y de mi era mis rizos en la melenilla y que utilizábamos zapatillas deportivas (J. Smith), Paulino Rojo ,que se dirige directamente hacia mi , un gran saludo, yo a Rojo lo tengo en el recuerdo es que de tanto que corría en atletismo le llamábamos “la hormiga atómica”, ¡Sandoval! Vaya pedazo jugador de fútbol.

Vamos pasando al comedor. ¡Impresionante! La mesa es enorme la decoración sigue en el estilo Barroco, pero eso no tiene importancia. No se como, pero cada uno se pone en su sitio, las muchachas (me tienen que perdonar y ser comprensivas en que hable tan poco de ellas, pero merecen un capitulo aparte, se lo merecen) se ponen al fondo de la mesa, controlando. Veo que Sandoval, Rojo, Abad y Arnaiz están dándole a toda mecha,

También Mesonero, Ramiro, Miguel Angel y Ramón Torre a mi lado, y como nó, Alberto Fernández. No puedo olvidarme de Tuñón, Corrales y todos los demás, en un ambiente que pocas veces en mi vida he vivido, esto mas bien parece una hermandad, estoy como en una nube, miro las fotos en que salgo y si, me reconozco, pero joder ¡que cara de felicidad!, es como si no hubiese pasado el tiempo, es como el síndrome de Peter Pan (eso le decía a Ruiz y el lo compartía), no hemos crecido, seguimos soñando con las mismas historias de hace treintaypico de años, recordando unos hechos en compañía de unas personas que han sido muy importantes en mi vida, que con el paso del tiempo y después de este reencuentro que me ha deparado el destino, me siento satisfecho.

¡No me extraña, esta compañía es un lujo!

Hermanos, no puedo entretenerme mas, los recuerdos afloran a borbotones. Esto es como un pequeño cuaderno de bitácora de un marinero solitario que por fin ha llegado a puerto. Un fuerte abrazo a todos y ante todo ¡Gracias!

Nos vemos mañana en Burgos.

Millan

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